Donde el arte, la ciencia y la consciencia se encuentran.
Compositora · Investigadora · Creadora de Alquimia de Almas®
El Origen y la Historia (Quién soy)
El origen de una investigación
Mi relación con el sonido comenzó mucho antes de que pudiera explicarla.
Uno de mis primeros recuerdos es un acordeón entre mis manos cuando apenas tenía dos años. Mucho antes de comprender la música, ya intuía que existía en ella una capacidad extraordinaria para transformar la forma en que sentimos y habitamos el mundo.
Años después, durante la adolescencia, un artículo sobre música y cerebro despertó una pregunta que acabaría guiando toda mi trayectoria:
¿Por qué el sonido tiene un impacto tan profundo en la experiencia humana?
Desde entonces, esa pregunta ha acompañado cada decisión, cada estudio y cada composición.
La vida también me llevó por experiencias difíciles. Fueron precisamente esos momentos los que me hicieron comprender que la música podía ser mucho más que una expresión artística.
Podía convertirse en refugio.
En presencia.
En una forma de reconstruir la experiencia desde dentro.
Aquella certeza me impulsó a profundizar en la composición musical, la percepción sonora, la neuroacústica y el estudio de los estados de consciencia. Con el tiempo comprendí que todas esas disciplinas no eran caminos separados, sino diferentes formas de responder a una misma pregunta.
De esa búsqueda nació Alquimia de Almas®, el universo creativo desde el que desarrollo mis composiciones, investigaciones y experiencias inmersivas.
Y de esa misma investigación surgió Neuro-Arquitectura Sonora®, una metodología que aplica el sonido al diseño de experiencias memorables para espacios, marcas y entornos de bienestar.
Hoy sigo investigando con la misma curiosidad que despertó aquella primera pregunta.
Porque creo que el sonido no solo acompaña nuestra historia.
También puede transformar la manera en que la vivimos.


Trayectoria y Rigor Académico
Mi trabajo se apoya en dos pilares inseparables: la composición musical de autor y la investigación sobre la relación entre sonido, percepción y experiencia humana.
Soy licenciada en Música y Composición, con siete Matrículas de Honor, y he complementado mi formación con estudios especializados en percepción sonora, neuroacústica, bienestar y estados de consciencia.
A lo largo de mi trayectoria he desarrollado proyectos en la intersección entre arte, investigación y experiencia humana, además de publicar artículos de investigación y divulgación en revistas especializadas y académicas como Integral, Yoga Spirit, Doce Notas y la Revista Humanidades de la Universidad de Costa Rica.
Como compositora, investigadora, autora y docente, continúo profundizando en cómo el sonido influye en la forma en que las personas perciben, sienten y recuerdan.
Toda esta trayectoria converge hoy en Alquimia de Almas® y en el desarrollo de Neuro-Arquitectura Sonora®, una propuesta que integra composición musical, investigación y diseño sensorial para crear experiencias que permanecen en la memoria.
Porque crear una obra es importante. Comprender cómo esa obra transforma la experiencia humana es lo que da sentido a mi trabajo.
Filosofía y Manifiesto
La memoria emocional de los espacios
Mientras el mundo del lujo ha perfeccionado la arquitectura visual, el diseño de interiores y la experiencia gastronómica, existe un territorio que todavía permanece, en gran medida, sin diseñar:
la experiencia sonora.
No creo en la música como un elemento decorativo.
Creo en el sonido como una dimensión invisible de la arquitectura.
Una dimensión capaz de modificar la percepción, influir en el estado interno de las personas y prolongar el recuerdo de una experiencia mucho después de haber abandonado un lugar.
Por eso no trabajo con bibliotecas musicales ni con soluciones genéricas.
Cada composición nace desde cero.
Como una obra creada específicamente para reflejar la identidad, los valores y la atmósfera de cada espacio.
Del mismo modo que un arquitecto trabaja con la luz o un interiorista con los materiales, yo trabajo con el sonido como una materia de diseño.
Invisible.
Pero profundamente humana.
Porque las personas olvidan detalles.
Olvidan conversaciones.
Incluso olvidan lugares.
Pero rara vez olvidan cómo un espacio les hizo sentir.
Y esa memoria emocional es la que, para mí, define la verdadera excelencia.
No compongo para llenar el silencio.
Compongo para darle significado.
Para crear experiencias que permanezcan en la memoria.
Porque los espacios excepcionales no solo se ven.
También se sienten.
Y, sobre todo,
se recuerdan.

No hago música de ambiente; diseño atmósferas que el sistema nervioso recuerda.
Mi propósito es integrar arte, ciencia y consciencia para crear identidades sonoras exclusivas que eleven la experiencia humana y la percepción de los espacios.
